Cierto es que la tecnología ha vivido grandes cambios, sobretodo en la comunicación. No obstante, desgraciadamente este tipo de crecimiento no suele ir a la par que la prevención de cambios sociales.
Uno de cada diez alumnos sufre acoso. Y es que en España el bullying afecta al 9,3% de los jóvenes, según un estudio de Save the Children que, bajo el título ‘Yo a eso no juego‘ ofrecía datos estremecedores. Según dicho informe, seis de cada diez alumnos reconocen que les han insultado. Cifra que aumenta si el acoso se circunscribe a las redes sociales, donde uno de cada tres niños afirman haber sufrido este drama. El acoso escolar se ha disparado un 75% en 2015 con el uso de las nuevas tecnologías.
Las redes sociales se han convertido en un medio habitual para relacionarse entre los jóvenes. Eso conlleva, de forma directa, un aumento de los casos de ‘ciberbullying’ en los centros educativos. Este acoso se produce a través de móviles, tabletas e incluso consolas. Los profesores se sienten indefensos, desinformados sobre el tema y hasta cierto punto responsables por la dificultad de detectarlo. Según los expertos, lo único que funciona es la prevención. Algunas redes como Snapchat, que consiste en subir videos e imágenes que tras un breve tiempo son borradas por la plataforma, obstaculizan en la detección del caso.
Siendo la prevención la única vía de resolución, el problema suele residir en el origen de cada joven, sus padres. Estando condicionados por el entorno, tales circunstancias como el materialismo, la competitividad desleal, el convencionalismo o clichés se reflejan en los padres que, inconscientemente en su mayoría, lo trasmiten a sus hijos. Es por ello que talleres enfocados a corregir este tipo de actitudes en el hogar serán más eficaces en la prevención.
Requiere de un objetivo claro, dar respuestas estructurales, coherentes, rigurosas, complejas y completas a un problema que ha triplicado el número de afectados en tan sólo 10 años.
Carlos de la Cruz Ubach
Consultor Sociment
@carloscruzubach