Quizá seas tú una de esas personas que engrosa ese 99,9% que representa el total de pequeñas y medianas empresas que forman el tejido empresarial de nuestro país.
Si eres una de ellas, entonces quizá te resulten familiares (esperamos que no) estos dos errores que aquí presentamos y que son más comunes de lo que parece en la gestión diaria de las marcas. Es importante recalcar que, en el caso de negocios locales, en más de un 85 % de estos se producen ambos errores, aunque no siempre de manera simultánea.
Aunque sabemos que en las grandes compañías se cometen errores, estos no son demasiado comunes gracias a la medición que estas hacen con el fin de reducir los costes y así maximizar los beneficios.
Primer error: Fuego a discreción, publicidad por doquier, da igual el medio que usemos y a quién lo dirijamos, ¡a alguien le interesará!.
La clave está en utilizar cuantos más canales de comunicación tenga nuestra marca con el cliente, mejor y si aún por encima nuestro vecino el pescadero los avala, entonces estamos en buen camino para la promoción de nuestro site (web) de venta online para productos de cosmética. Es demasiado común ver este tipo de situaciones e incluso algunas con desenlaces verdaderamente terribles ya que a veces hemos visto como cierran ciertos negocios “porque el producto no interesaba” aunque ninguno se llegó a preguntar ¿y si lo que fallaba era el cómo, dónde, cuándo a quién y por qué ofrecíamos el producto?.
Cada producto tiene su cliente estrella o público objetivo que estará interesado en comprarlo. Por ejemplo, si vendemos hielo, será complicado que podamos mantener nuestro negocio al pretender vender nuestro producto con folletos repartidos en el ártico a esquimales. En cambio, si en vez de usar folletos, vamos personalmente a visitar las cafeterías, pubs o cualquier otro local de la ciudad, quizá podamos vender algo más ¿verdad?.
Intenta determinar el cuál es el cliente que puede estar interesado en tu producto y graba como un principio fundamental “gastar de manera inteligente lo menos posible en publicidad”. Mucho cuidado, esto no quiere decir que dejemos de invertir, sino que debemos hacerlo de una manera inteligente y al conocer a nuestro cliente lo lograremos.
Segundo error: Los clientes son verdaderamente pedantes, mentirosos y no hay que hacerles demasiado caso. Además, vienen a nuestro establecimiento cuanto más trabajo tenemos para molestar, y retrasarnos.
Es incomprensible es que exista alguien que todavía piense esto. Los clientes son lo que fundamentanuestra marca. Dará igual si se trata de un consumidor final u otra empresa, el caso es que, gracias a él, nuestra marca es lo que es y por tanto es clave que le escuchemos para poder dar solución a su pregunta o problema de la mejor manera posible.
Un equipo con una mala actitud, empresas que no hacen caso a los clientes si se quejan y en el caso de hacerlo usan la técnica de presionar al equipo para mejorar cuando quizá el problema no esté ahí sino en la propia metodología de trabajo. Estos son sólo un par de ejemplos de situaciones comunes que son fáciles de encontrar.
Ignacio F. Cubelas
Coordinador Galicia
@icubelas