El siguiente paso lógico (y casi necesario) es que Sociment desembarcara en Andalucía a través de Cádiz. Gadir, fundada hacia el 1100 a.C., se convirtió en el núcleo mundial del comercio gracias a los fenicios, que fueron los primeros grandes comerciantes de la historia.
Eligieron establecerse al sur de la Península Ibérica debido al excepcional enclave demográfico y estratégico, justo en medio del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, territorio natural de los fenicios. Estos fueron adaptando sus estrategias a la clientela, ya que estaba cada vez mejor informada de los productos y ofertas que existían en aquella época. También adoptaron (sin saberlo) el marketing más primitivo de la historia: abrían sus puestos a las horas que más afluencia de público había, los decoraban con colores y tejidos exclusivos para diferenciarse de la competencia y hasta empatizaban con los posibles clientes preguntando por la familia o si conocía las últimas noticias sobre construcción de barcos. Pero la cosa no se quedaba ahí. Esta civilización se expandió por el Mar Mediterráneo siguiendo una clara estrategia de penetración en el mercado, con unos pasos bien diferenciados:
–> Primero se iniciaba la exploración de la zona deseada. El navío desembarcaba en una playa y colocaban las mercancías extendidas, ayudando con antorchas de fuego la promoción de la acción de marketing de la época. Los comerciantes volvían al barco para no resultar agresivos, (igual que una estrategia de marketing pull, en la que la empresa comunica su mensaje y espera que el público acuda a la llamada) y, si todo iba bien, entraba en escena el trueque con la población local, sin importar el número de veces que se necesitaran para que hubiera un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
–> En una segunda fase, y si los fenicios lo veían oportuno, establecían un asentamiento que consistía en una factoría con varios almacenes y casas para los trabajadores, con un fondeadero accesible para facilitar la distribución (que ya lo diría más tarde Philipp Kotler en su famosísimo modelo de las 4P).
–> Si este pequeño asentamiento prosperaba, el paso siguiente era fundar una auténtica ciudad, con sus acuerdos bien planteados para seguir dominando el comercio de la zona, huyendo así de mercados muy saturados o de difícil acceso. Se podría decir que los fenicios fueron los primeros emprendedores de la historia, ya que tuvieron que adaptarse a todas las eventualidades que fueron apareciendo en su época (tuvo mucho que ver el asedio de otros ejércitos como los de Asiria y Babilonia) y comerciaban con todo tipo de productos y bienes como muebles, ropa, joyas, cubertería, platos, etc. que se fabricaban en los talleres fenicios. Esta gran variedad de mercancías ayudaba a realizar venta cruzada, ya que alguien que se acercaba interesado en jarras podía acabar llevándose vasijas o estatuillas.
Todos estos comerciantes estaban organizados en corporaciones y gremios, con un gran jefe que iba adaptando las distintas estrategias según el público objetivo, como hace hoy en día el Director de Marketing. Los comerciantes fenicios recorrían el Mar Mediterráneo buscando piezas de metal de la zona de cada desembarco, especialmente de plata y bronce. Su idea era cambiarlos por herramientas (o armas) de hierro y transportarlos a Fenicia, donde los fundían y aportaban valor al combinarlos con piedras preciosas para crear objetos de lujo.
De esta manera se confirma la ley del liderazgo, una de las leyes inmutables del marketing: “es más beneficioso ser el primero que ser el mejor”.
Sociment Andalucia