Desde que el ser humano existe, ha ido generando ideas por un motivo básico. El instinto de supervivencia que llevamos intrínseco en nuestro ser.

 

Existen incalculables y hasta retorcidas técnicas a la hora de generar ideas que no tenemos ni tiempo para analizar ni párrafos para redactar. Sin embargo, hay una en concreta que, a mi particularmente me parece clara, óptima y resolutiva. Y esta es SCAMPER. Dicha palabra puede sonar a bote pronto a marca de zapatos pero, nada más lejos de la apreciación, es una regla nemotécnica creada por Bob Eberle que recoge preguntas para estimular la producción de ideas.

 

Desglosando la palabra, nos encontramos con las siguientes preguntas: “S” ¿Sustituir? (Sustituir cosas, lugares, procedimientos, reglas, gente, ideas…) – substitute; “C” ¿Combinar? (Combinar temas, conceptos, ideas…) – combine; “A” ¿Adaptar? (Adaptar ideas de otros contextos, lugares, personas…) – adapt; “M” ¿Modificar? (Añadir algo a una idea o un producto, transformarlo) – modify; “P” ¿Utilizarlo para otros usos?- put to other purposes; “E” ¿Eliminar o reducir? (elementos, personas, cosas, situaciones…) – eliminate; “R” ¿Reordenar?=¿Invertir? (o invertir elementos, cambiarlos de lugar…) – rearrange/reverse.

 

Cada concepto o producto que queramos mostrar se puede llevar por varias vías. Pero al momento de ejecutarla, sólo una será la más efectiva. A la hora de elaborar una idea debemos tener siempre presente las preguntas SCAMPER. Cómo por ejemplo a la hora de publicitarnos, ¿queremos sustituir nuestro producto por otra cosa para magnificar su valor/atributo o será más idóneo adaptarlo al lugar donde se usa?

 

Son preguntas simples pero difíciles de responder si no conocemos a la perfección nuestro producto o servicio. Es por ello, que antes de nada debemos refrescar cuáles son los atributos diferenciales de este y hacia quienes va enfocado.

Carlos de la Cruz Ubach

Consultor de Marketing. Sociment

@carloscruzubach